¡Esto es una locuraaa! Santa Claus se ha marcado el regalazo de mi vida. No me lo esperaba para nada, así que cuando lo vi me explotó la cabeza.

Mi madre escondió las llaves dentro de un regalo lleno de chuches, pero en el fondo estaban las llaves de verdad. Me quedé de hielo, en plan, ¿qué está pasando aquí? Les pregunté todo rayado y mi madre vacilándome, que si “ya llegará, tranquilo…”. Hasta que suelta: “No sé… igual está por el jardín”. Salí disparado como un loco y ¡boom! Bien escondidita en el cuartito de Lelo estaba ella. La scooter que más quería del mundo mundial.

Es la Peugeot Speedfight 4. Está super chula, con un rollo deportivo que parece una moto de carreras en mini. Es ligera, para ser 50 cc tira bastante y es perfecta para ir por Sitges a mi bola, con flow. ¿El único problemilla? Que todavía no tengo el carnet…

Pero bueno, papi me llevó a dar una vuelta por la zona de casa y luego fuimos al parking del Aquatic Paradis a practicar. Sssshhhh… que como se entere la pasma me quitan el carnet antes de tenerlo ?

La sensación es increíble. Siempre me han llevado de un sitio a otro y ahora pienso que en nada podré moverme cuando quiera y como quiera. Libertad nivel máximo.

Varios colegas ya tienen moto, así que este verano promete ser épico. Aún no tengo fecha para el examen, pero llevo semanas dándole caña. He ido a la autoescuela y he hecho un montón de tests online. Creo que lo tengo dominaoooo… y la práctica, si no me pongo nervioso, la saco fijo. Incluso llevé a mi padre de paquete y dice que voy súper seguro.

Ah, y el casco es otra locura. Gris mate, igual que la moto, queda guapísimo. Mis padres también se han pillado uno por si algún día les llevo yo… aunque de momento es al revés.

Lo más duro ahora es verla cada mañana en el garaje y saber que todavía no la puedo pillar. Pero todo llega… y cuando llegue, va a ser otro nivel.